jueves, 1 de diciembre de 2011

Extractos del Libro: El Tarot o la Maquina de Imaginar de Alberto Couste.

Quien me conoce sabe que adolezco de una grave adicción... No resisto comprar libros... Es para mi imposible entrar a una librería y no salir con al menos uno, es mas uno solo me parece casi un castigo, jaja.
Hoy les traigo un hallazgo que me sorprendió muchísimo, lo compre hace creo que mas de un año ya, pero no le había prestado la atención debida. Lo encontré en una librería en liquidación que tenia en sus inventarios, verdaderos tesoros... Entre esos el libro que me tiene encantada desde que comencé a leerlo y que espero compartir con ustedes con mucha frecuencia:


El Tarot o la maquina de Imaginar de Alberto Couste. Barral Editores Barcelona 1974.

Y lo primero que nos encontramos es la siguiente frase:


‎"Existe un libro que, a pesar de ser enormemente popular, y de que podemos encontrarlo en todas partes, es el más desconocido y el mas oculto de todos, porque contiene la llave de todos los demas (...) obra monumental y singular, sencilla y fuerte como la arquitectura de las piràmides, durable, en todas las ciencias y cuyas combinaciones infinitas pueden resolver todos los problemas; libro que hablando hace pensar. Acaso la obra maestra del espiritu humano y, con seguridad, una de las cosas mas bellas que la antiguedad nos ha legado"

Eliphas Levi

Con esa presentación pues, poco que decir... A continuación la primera selección de Extractos. Espero les gusten:

" INTRODUCCION

Cualquiera ha tenido alguna vez entre sus manos un mazo de naipes, pero seguramente no sabría a que jugar ni como, si se encontrase por primera vez con un Tarot, padre sincretismo de toda la variedad de barajas.

La razón es simple: aparte de la división tradicional (en cuatro series, o palos, y en una progresión de números y figuras) el Tarot cuenta con 22 cartas adicionales, con nombre y numero individual, que carecen de toda relación seriada y se denominan Arcanos (Empleando una definición general "arcano" se aplica a todo aquello que no se comprende, por demasiado misterioso. Paracelso atribuye el termino a los alquimistas, que definían de este modo a un aspecto de la eternidad cuyo conocimiento no es accesible a la mente humana. aludía a la materia primordial. Nota de pie de pagina)

Hay dos excepciones de este orden: por desconocidas razones iconograficas, el arcano XIII (llamado La muerte) no lleva nombre impreso; por valederas razones El Loco carece de numero. En todo lo demás (cuatro series de 14 cartas cada una, que hacen un total de 56) el Tarot podría ser tomado por el juego originario del que descienden, por simplificación, la baraja francesa (que elimina al caballero) y la española (que elimina a la dama y a los números ocho, nueve y diez) ( Una interpretación de simbolista erotica, quiere ver en las cuatro figuras de la baraja original (rey, dama, caballero y valet) al eterno triangulo amoroso sentimental, con el también infaltable alcahuete o bufón. La frívola baraja francesa elimina este intermediario, desnudando el triangulo, la parca baraja española elimina en cambio a la dama y , al acentuar los atributos bélicos del caballero, militariza la situación, Nota al pie de pagina).

Pero en estas veintidós laminas excepcionales,  reposa todo el prestigo del Tarot. Libro adivinatorio, colección de jeroglificos simbólicos, antología de los imagineros medievales, patriarca de los juegos de mesa, camino iniciativo de conocimiento, el Tarot es sin duda la suma de todas esas definiciones, puestas en el orden de prioridad del lector de turno, apenas se traspasa la mas elemental relación con esas mudas y hasta ingenuas laminas, de las que un temperamento no dogmático puede aprovecharse largamente.

Porque lo fundamental ante el Tarot - conviene adelantarlo- es una actitud de disponibilidad, tan despojada de superstición como de escepticismo. Diversos son los caminos de aproximación, como diversos son los caracteres, los intereses y hasta el entusiasmo con el que cada uno se acercara a este libro mudo. Una sola cosa es cierta: para hacerlo hablar, deberá comenzarse por respetarlo como a un sistema sintético de pensamiento, cuya validez puede interesar en mas o menos, pero no puede descalificarse.