jueves, 10 de febrero de 2011

El origen oculto de la Navidad El 25 de diciembre se celebra en realidad el nacimiento de Mitra, dios persa.


SANTIAGO ROMERO. A CORUÑA.

http://www.laopiniondemalaga.es/sociedad/2010/12/24/origen-oculto-navidad/390351.html

La celebración del solsticio de invierno es una de las festividades más antiguas de la humanidad. La tradición cristiana celebra la noche del 24 al 25 de diciembre el nacimiento de Jesús, pero en ninguna escritura sagrada se hace mención de esa fecha que es en realidad una adaptación del festejo del nacimiento del dios Mitra, que rivalizaba con el cristianismo en el imperio romano. El paralelismo simbólico es evidente: Mitra nació en una cueva para protegerse de un rey que ordenó asesinarlo y su llegada fue saludada por magos astrólogos que siguieron una estrella. Otro tanto ocurre con otros iconos navideños como el árbol o las medias.

Según la tradición, el 25 de diciembre, día de Navidad, es la fecha del nacimiento de Jesús. Pero, ¿es ese día en verdad el cumpleaños de Cristo? Lo cierto es que no. En ningún evangelio se hace mención a la celebración del día del nacimiento del Mesías. Es indudable que ni en la Biblia ni en la historia de la primera iglesia cristiana existen registros sobre la celebración de la natividad o nacimiento de Cristo.

No es fácil seguir la pista al origen de la Navidad. Sus raíces se remontan a la adoración del dios Mitra, divinidad persa del sol (también conocida por los romanos como Mitras). Se dice que Mitra nació en una cueva donde los magos guiados por una estrella vinieron a rendirle culto asegurando que era el hijo de dios.

El cumpleaños de Mitra se llevaba a cabo cada año el 25 diciembre y se creía además que fue asesinado por otro dios, el de la oscuridad, para finalmente levantarse de entre los muertos.

Resurrección

La resurrección de Mitra se conmemoraba al inicio de la primavera y para celebrar la festividad, un buey o cordero de color blanco eran sacrificados sobre una rejilla a través de la cual la sangre se derramaba sobre los nuevos convertidos, que eran así bautizados. Los discípulos del dios persa ingerían entonces pan y vino en una cena de comunión en masa. Son evidentes los paralelismos con los ritos cristianos.

El culto solar de Mitra se convirtió en un importante competidor del Cristianismo en el tercer y cuarto siglo. Los romanos dedicaban un día exclusivo de la semana a la consagración del Día del Sol (Sunday en inglés, es decir, el domingo). En plena decadencia del imperio romano, los sucesivos emperadores dudaban entre ambos cultos como preferencia política. El mundo occidental que hoy conocemos como tradicionalmente cristiano bien pudo haber sido mitraico si el emperador Constantino no hubiese tomado su célebre decisión a favor del cristianismo en el año 312. Cuando la Iglesia cristiana es elegida por aquel como la religión oficial del imperio, comienza a absorber en su seno costumbres y ritos de origen pagano. Es así como el cristianismo adopta el 25 diciembre (nacimiento de Mitra), para asignar el nacimiento de Cristo. Solamente se tuvieron que cambiar los nombres de los protagonistas.




Navidad

Desde el siglo II se comenzó a celebrar la Navidad el 6 de enero –y la mayoría de las iglesias de Oriente continúan celebrándola ese día– hasta que en el siglo IV un Papa determinó que la Navidad se celebrara el 25 de diciembre. Es plausible que la motivación principal de este cambio de fecha fuera el deseo de competir con el culto pagano y el culto de Mitra, que celebraban ese mismo día (debido al solsticio de invierno) la fiesta del nacimiento del Sol invicto.

Cronológicamente, el 25 de diciembre fue en Roma primero una fiesta pagana -las Saturnalias que conmemoraban el fin de la siembra de invierno del 17 al 25 de diciembre-, adoptada luego por los fieles de Mitra y luego por la Iglesia católica. La celebración de la Navidad el 25 de diciembre se extendió pronto a todo Occidente y a Oriente. Es un caso notable del «poder de asimilación» del cristianismo, que el gran teólogo del siglo XIX John Henry Newman consideró una de las siete notas que permiten distinguir un desarrollo auténtico de la doctrina cristiana de una corrupción de la misma (en su célebre Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana).

El origen no cristiano de la Navidad dio pie a importantes controversias en las distintas iglesias cristianas, hasta el punto de que los puritanos que controlaban el Parlamento inglés a mediados del siglo XVII ilegalizaron la celebración del 25 de diciembre. Una ley aprobada en 1659 condenaba al pago de cinco chelines a «quienquiera que sea descubierto festejando la Navidad». Pocos cristianos saben actualmente del olvidado dios Mitra, pero en nuestros días gran parte del mundo celebra sin darse cuenta su nacimiento.