lunes, 28 de marzo de 2011

Batman. El amor y el miedo, lección uno, segunda parte.


 

El amor y el miedo, lección uno, segunda parte.

Todo el que inicia el camino a la superación personal, sea espiritual o no debe responderse ¿Qué es lo que en realidad quieres? En el caso de Bruno, lo tiene claro y es el centro de toda la película, y el gran mensaje que ella nos trae.: “Busco los medios para imponer la justicia y llevar el miedo a los que se le imponen a los temerosos. “

¿La respuesta? “para manipular el miedo de los otros tienes primero que enfrentar tu propio miedo y dominarlo, estás listo?”
El responde con debilidad, por lo que recibe una paliza.

Comienza así su entrenamiento. Veamos que le enseñan:
“Has aprendido a enterrar la culpabilidad debajo de la ira” Por lo tanto la ira es solo una máscara. “yo te enseñare a hacerle frente y a ACEPTAR LA VERDAD”. La verdad, con ella es que podremos disolver todo ese daño y dolor.
“Observa constantemente lo que hay a tu alrededor”. Conéctate con el hoy y el ahora. Siente tu entorno, no te aísles ni del momento, ni del lugar.

“La culpa es de tu padre, la ira no cambiara el hecho de que tu padre no hiciera nada”. Aquí un paréntesis, si bien es cierto que poco podría haber hecho el padre de Bruno, lo que nos interesa es como en realidad el niño podría haber hecho menos aun para evitarlo. Por lo tanto que él se sintiera culpable de algo que no estaba en sus manos, que él nunca hubiese podido evitar, no tiene ningún sentido. No es que el no deba sentir dolor, es lógico y normal. Lo que es absurdo es sentirse culpable por algo que no estuvo nunca en nuestro poder de arreglar o evitar.

“El adiestramiento no es nada La voluntad lo es todo, la voluntad de actuar”. De nada te servirá leer mucho o creer que sabes si no aplicas los conocimientos en tu vida diaria. De nada te sirve el querer y el saber sin el actuar.

“Pero conozco la ira que te dirige, La ira imposible que estrangula el luto por tus padres al punto en el que la memoria de tus seres queridos se ha convertido en un veneno en tus venas, un día te encontraras deseando que tus seres amados nunca hubiesen existido, así estarías libre del dolor “Esto sucede a menudo en nuestras vidas, cuando le damos más poder al dolor que al amor.
“A lo que realmente le temes esta dentro de ti. Temes a tu propio poder, temes a tu ira que te lleva a hacer terribles cosas, ahora tienes que hacer el viaje ¿Estás listo? respira, respira tu miedo, enfréntalo, para conquistar tu miedo debes enfrentarlo” La respiración es una herramienta poderosa, logra que nos centremos en el momento y disipa la mente de dudas y temores.

“a lo que más tememos es lo que no podemos ver“ Ciertamente los mayores miedos son a lo que no podemos ver, porque no sabemos que hacer para manejarlos.

“sentir temor nubla tus sentidos, tu agilidad se distorsiona, tienes que saber que este poder puede ser tuyo… Enfócate, enfoca tus sentidos.” Enfocarse, centrarse, estar en el momento, analizarse, saber que si se pueden dominar, está ahí el arte de todo esto.
Bruno se convierte en Batman en dos pasos importantes. El primero al enfrentar su peor miedo, que viene de su infancia, los murciélagos. Él asume como propios y se simboliza en ellos para vencerse a sí mismo y por lo tanto transmutarse. El segundo paso es el renunciar a la venganza, él no admite el asesinato del criminal, y es aquí donde él se separa de las sombras.

Luego vemos como usa este poder para convertirse en un símbolo que atemoriza a los criminales, puesto que ellos aun están en las sombras son débiles y susceptibles de temer. Por tanto él se convertirá en su peor pesadilla.


Otro factor interesante es el espantapájaros. Quien explota también el miedo para lograr sus objetivos. El se mantiene en su lado oscuro dándole rienda suelta a lo peor de sí, y de la ciudad. Aterrorizando a todos. Simboliza nuestro subconsciente, que, de no ser atendido y trascendido por un esfuerzo consciente ocasionara en nosotros el caos y la destrucción.

Quizás en algún momento te estés preguntando que tiene que ver todo esto con aprender o hacer magia. Y es la primera clase porque es un aprendizaje vital para todo aquel que quiera ejercer su poder, de cualquier tipo, pero aun mas un poder que puede crear o destruir, elevar o hundir. Que puede, en fin, hacer lo que desee.

Hay algo que se debe conocer profundamente antes de ejercer cualquier arte mágico. Y son las energías que se manipulan. Nuestra energía, la que hace posible la magia, está dentro de nosotros mismos. Somos energía pura, contenida en un cuerpo material.

Nuestros espíritus son inmortales, y se pueden manifestar en el plano material porque están contenidos en nuestros cuerpos. Pero eso no significa que esta enorme cantidad de energía este limitada. Solo lo estará en la medida en que nosotros mismos nos limitemos, voluntaria o involuntariamente. El verdadero trabajo del mago no solo está en aprender formulas, palabras, recetas y demás, su verdadero trabajo está en el eliminar cualquier limitación autoimpuesta de manera inconsciente o involuntaria. Y estas están porque son obstáculos que nosotros mismos hemos diseñado en nuestras vidas para superarlos y aprender de ellos. Es ese nuestro reto constante.

Hacer magia es manipular energía. Es hacer con la energía lo que dicta nuestra voluntad. La energía es, para que visualicen un ejemplo, como un trozo de madera en la arena. Puede ser que una persona simplemente le pase al lado y la ignore, otra la patee, alguna otra la tome y haga de ella algo.

Podrías hacer de esa madera algo útil, como un bote, o quizás algo sublime como una obra de arte, una escultura. O quizás podría tomarla y golpear a alguien hasta matarlo. Es tu decisión.

El cómo lo hagas, y el para qué, queda exclusivamente de tu parte. Una persona “normal” lo hará desconociendo el potencial de la madera, un verdadero mago lo hará sabiendo todo lo que esta podría dar y decide hacerlo. Su éxito dependerá de cuanto conocimiento y técnica aplique, y así podrá lucir un trabajo como él lo había deseado.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de hacer magia, de crear con nuestra voluntad lo que queremos. Así como un ingeniero al imaginarse un edificio y luego saber cómo construirlo hace de algo que no estaba la manifestación de su voluntad y conocimiento, que se convierte en edificio, en maquina o lo que sea.

Y hacemos magia todos los días. Solo que suele ser inconsciente, y por lo tanto usualmente perjudicial. Solemos actuar desde las pasiones, los miedos. Al desconocer que somos los autores de nuestro propio destino dejamos a un falso azar los efectos de nuestras propias decisiones.
Es así como se entiende que la gente genera sus propias enfermedades, crisis, malos ratos, asaltos etc. La mentalidad negativa atrae consecuencias negativas, la positiva, pues positivas.

Y esto sucede porque en realidad solo existen dos energías que pueden crear realidades en este plano: El amor y el Miedo. Y por no saber enfrentar el miedo solemos vivir en él y por él, creándonos solo dolor y dificultades.

Saber esto es importantísimo para el mago, porque antes de cualquier trabajo mágico lo primero que debe preguntarse es, ¿Desde donde estoy trabajando? ¿Qué emoción es la que me lleva a hacer este hechizo? ¿Es miedo o es amor?
Si es miedo, las consecuencias serán inevitablemente negativas, no importa si lo que usas son pétalos de flores. Y es así porque la energía que usas viene de lo negativo, con magia solo magnificaras sus efectos.

Esta es la razón primordial de porque no hay que hacer hechizos de amor. Y es porque en realidad no son de amor. No provienen del amor. Usualmente provienen del miedo al abandono, celos, envidia, miedo a estar solos, etc.
A veces lo mejor que podemos hacer es no hacer nada, hasta estar plenamente seguro de cuál es el origen de esa necesidad. Cuál es la emoción que nos lleva. Solo después de eso hay que actuar.