sábado, 5 de marzo de 2011

Consejos para Vivir mas y mejor. Extraidos del grupo de los Guerreros Espirituales.

Hay estudios que concluyen que hay una relación entre el temperamento y la longevidad. Quienes expresan más emociones positivas en sus biografías, viven significativamente más -en algunos casos, diez años- que aquellas que expresan menos emociones positivas.

En Estados Unidos, un estudio de la Clínica Mayo, efectuado con un millar de personas, determinó que la gente positiva y optimista vive más tiempo que la de personalidad negativa, y un trabajo de la Universidad Carnegie Mellon concluyó que las emociones positivas hacen que la gente sea más resistente a la gripe, probablemente debido a su influencia en el sistema inmunológico.

Estas son algunas buenas razones para mantener a raya a la gente tendiente a la negatividad, que se comportan como auténticos virus que “infectan” el estado de ánimo, y que no sólo pueden acortar su vida -como sugieren las investigaciones anteriores y muchas otras- sino también ¡amargarla!

¿Ante determinadas personas, se pone de mal humor, se siente ignorado, poco atractivo o disminuido, comprueba que aumenta su tensión y la expresión de su cara se endurece? ¿Conoce a alguien que sea muy crítico con usted de forma destructiva, que le consumen la energía vital cuando se relaciona con ellos o que le desalientan en su búsqueda de logros y éxitos?

Son personas-virus, gente que conducen los comportamientos, ideas y sentimientos de quienes los tratan, en dirección al malestar y el desaliento. ¡Una vez que la ha identificado, el siguiente paso consiste en mantenerlas a raya!

Personas con signo negativo

Familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, vecinos, clientes, e incluso la propia pareja. Cualquiera que le aflige con su actitud hacia usted, que no le deja crecer, que no se muestra contento con su éxito y que pone barreras a sus esfuerzos para ser más feliz, puede considerarse una persona-virus, según la psicoterapeuta de relaciones Marichu Hidalgo.

“El descontento y los sentimientos de insuficiencia, así como los celos, la falta de amor propio o la envidia son el origen de muchos comportamientos negativos hacia uno, señala la experta, que recomienda una serie de técnicas básicas para que los ataques emocionales de la gente-virus no repercutan sobre su salud física ni psicológica:

• Pregunte, pregunte y pregunte.

Para que la gente negativa compruebe cuán absurdas son sus ideas, comentarios y actitudes, formule interrogantes sencillos que se conviertan en una progresión lógica que desbarate sus argumentos. A aquellos que odian a los chinos puede preguntárseles: ¿conoce mucha gente oriental?, ¿ha convivido con ella?, ¿alguien le odia por ser quien es? Sus respuestas evidenciarán lo ridículo de sus posturas.

• Detenga el pensamiento.

Existen momentos en los que una persona-virus parece colapsar nuestra mente, convirtiéndose en lo único en que podemos pensar, lo cual puede ser muy perjudicial. En ese caso, grite o diga mentalmente ¡Basta de pensar! y apoye esta expresión con frases positivas, como “soy importante”, “controlo mi vida” o “estoy alegre”.

• Conviértase en un espejo.

Se puede obligar a las personas-virus a ver reflejados sus comportamientos, con un sencillo truco. Si alguien no para de hablar impidiendo que los demás lo hagan, la respuesta puede ser ponerse a ladrar como un perro. Cuando esa persona se calle y pregunte “¿qué pasa?”, se le explicará que esa es la actitud que ella mantiene con los demás.

• Sea amable.

Convertir el enfado en cordialidad es una respuesta ideal frente a muchos que van de duros por la vida, que asumen ese papel debido a su propia inseguridad y la falta de amor propio. Al saber cuáles son las causas de su negatividad, puede controlarse el enojo y transformarse en amabilidad, con lo que se “amansa a la fiera”. Cuando se la domina, esta técnica puede dar frutos asombrosos.

• Despídase de la negatividad.

Pruebe a desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona-virus: sáquela de su vida, no se preocupe por ella, no le desee ni bien ni mal, visualice la desconexión con ella, déjela atrás.